LA PARDÓJICA FELICIDAD COLOMBIANA
noviembre 28, 2006 at 4:58 am 1 Comentario
“Felicidad: Sueño vano de un fin que no está en la tierra, Ansia que impaciente encierra triste el corazón humano;Luz de misterio arcano, vaga sombra celestial,Mezcla de bien y de mal:Tu eres en mi corazón la eterna revolución de mi espíritu inmortal”1.
A lo largo de la historia el ser humano ha buscado definir el fin último de su existencia, y la mayoría de las corrientes filosóficas y de los grandes pensadores han llegado a la conclusión de que esta es la felicidad. Sin embargo la definición de este término nunca ha llegado a ser universal, si no que se ha subjetivizado y relativizado según el autor, el contexto y la época en el cual haya sido definido. En la actualidad la felicidad continua siendo uno de los grandes interrogantes por los cuales se cuestiona el ser humano, lo cual se refleja claramente en el estudio de HAPPY PLANET INDEX, el cual fue desarrollado en el año 2006 y cuyos resultados indican que Colombia es el segundo país más feliz del mundo. A partir de esta afirmación surge el siguiente interrogante: ¿Siendo Colombia un país con una problemática económica, social y política tan conflictiva, por qué se considera el segundo país más feliz del mundo?. Ya que los conflictos sociales, políticos y económicos son temas que se relacionan y que afectan directamente a la concepción que se tiene de ser humano, debe ser de interés para la psicología y para quienes la estudiamos. Para llegar a la respuesta de este interrogante, o por lo menos para aproximarse a la respuesta, es necesario definir que es felicidad, sin embargo, como se dijo anteriormente, el concepto de felicidad varia y existen muchísimos significados de este término. En Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Kant (1785), al respecto, señala que: Es una desdicha que el concepto de la felicidad sea un concepto tan indeterminado que, aun cuando todo hombre desea alcanzarla, nunca pueda decir de modo fijo y acorde consigo mismo lo que propiamente quiere y desea (…) Una de las primeras definiciones de felicidad fue dada por Aristóteles (1095), en la cual afirmaba que la felicidad consiste en “vivir bien y obrar bien”. Por su parte, San Agustín (386) escribía; “aquel que es feliz tiene lo que desea y no desea, nada que es malo, aquel que ha alcanzado la felicidad no puede desear nada más, pues es el más alto bien (el bien supremo) que contiene en sí todos los demás bienes”. Por otra parte, Marcos Manzanedo afirma que “La felicidad se da principalmente en nuestro interior, y que en nuestra vida mortal solo es posible una felicidad imperfecta” (Sep. -Dic. 1996). Considera también que “la felicidad humana consiste en el cumplimiento de todos los deseos del hombre” (Sep. -Dic. 1996).Finalmente para la concepción religiosa, la felicidad consiste en la amistad entre el ser humano y Dios, la cual es perfecta en la vida milagrosa e imperfecta en la vida mortal. Por lo tanto la felicidad humana se basa esencialmente en el conocimiento y el amor de Dios. Desde las perspectivas psicológicas podemos encontrar otras definiciones de felicidad, como se encuentra en The Bettmann Archive (2006, Pág 12), en las cuales definen este término como el estado que puede alanzar un ser humano al vivir una vida social y armónica, a la cual se llega por medio del estudio y el control de la conducta. Por otra parte Freud (1930) en el Malestar de la Cultura, señala que: Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad, surge de la satisfacción, casi siempre instantánea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión, y de acuerdo con esta índole solo puede darse como fenómeno episódico. (Pág. 3025) Cualquier situación anhelada por una persona basada en el principio del placer, solo da una pequeña sensación de bienestar, ya que Según Freud, la disposición y la constitución humana, no permite que la persona disfrute un poco del instante mismo en que se alcanza el placer. Así se puede decir que existen muchas definiciones de felicidad, y teniendo en cuenta la teoría de kenneth Gergen, este concepto será relativo al contexto, a la cultura, al momento histórico y la persona que la defina. A partir de las diferentes concepciones citadas anteriormente y en nuestra propia concepción de felicidad, esta deberá ser entendida a lo largo de este ensayo como un alto bien que el hombre pueda alcanzar, como también el hecho de estar contento o placentero con el conjunto de la vida y no como una gran satisfacción o alegría momentánea. Con base a lo anterior, cabe retomar nuevamente la pregunta de si Colombia es realmente un país feliz, ya que es imposible que una población con una situación de crisis política, económica y social como la que atraviesa actualmente Colombia, este contenta con el conjunto en general de su vida y menos aun que pueda alcanzar un bien supremo.En Colombia se han presentado crisis en los últimos 50 Años por un conflicto político, armado y social, que ha traído como resultado asesinatos de poblaciones vulnerables, a su ves también se han presentado miles de violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario, cobrando centenares de miles de victimas, produciendo daños irreparables, tanto en la sociedad Colombiana, como en la parte política y económica del país. Al mismo tiempo es un País que viene siendo golpeado por el narcotráfico, con pérdidas tan grandes como lo son la ocupación de grandes extensiones de tierras productivas para la siembra de cultivos ilícitos, desplazando así, a las comunidades campesinas e indígenas vulnerables.La problemática social, se ve fuertemente influida por las crisis políticas y económicas que enfrenta Colombia. El incremento reciente de pobreza en Colombia, debido a la crisis económica de fines de los años 90 y el conflicto armado, se han manifestado en un deterioro de los indicadores sociales y se reflejan en la reversión en los avances en desigualdad y pobreza de los años 70 y 80. (2006, Parra 1)[2]. A partir de lo anterior, se puede decir que Colombia, atraviesa por una crisis que no permite que existan garantías en aspectos fundamentales como salud, educación, seguridad, vivienda, alimentación y muchísimos otros factores indispensables para que su población tenga una buena calidad de vida, pues a pesar de que indicadores económicos hayan registrado una mejoría en factores como: el desempleo, la inflación, el PIB, entre muchos otros, aun no alcanza a un sistema político, económico y social , que permitan un mejor desarrollo, la sostenibilidad del país y por ende las mejores condiciones de vida para toda su población.Esto se encuentra en desacuerdo con el estudio de HAPPY PLANET INDEX, desarrollado por la organización británica New Economics Foundation, que presenta unos resultados altamente cuestionables. El Índice del Planeta Feliz se basa en una sencilla fórmula no matemática: Bienestar por esperanza de vida, dividido entre impacto ecológico. El resultado: Colombia se encuentra ocupando el segundo lugar (7,2 x 72,4 / 1,3 = 67,2), primero que naciones como Francia Estados Unidos y Japón, entre otros países desarrollados que brindan más garantías y mejor calidad de vida a su población. Si se revisan cuidadosamente los resultados arrojados por este estudio, se puede ver que con la formula que aplican para determinar la felicidad de un país, se están dejando de lado muchas variables que afectan la posible “felicidad de los colombianos”. Además de esto, uno de los directivos de la organización, Andrew Simms, señaló a la agencia de noticias Reuters; “El Índice del Planeta Feliz desnuda la economía hasta su concepto más básico: lo que usamos (recursos) y lo que obtenemos: vidas humanas más o menos largas, más o menos felices”, es decir, no hay una sustentación completa y absoluta, ni basada en datos cien por ciento certeros que arrojen por lo tanto resultados completamente veraces, y por ende, no se puede basar en un estudio de este tipo, la afirmación de que Colombia sea el segundo país más feliz del mundo. Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad de Leicester, en el cual también arrojo una lista de los países más felices del mundo, sin embargo, ente caso Colombia aparece en el puesto treinta y cuatro, mientras que los primeros lugares son ocupados por países del primer mundo, estando a la cabeza Dinamarca. Este estudio además de tener en cuenta las variables analizadas por el estudio de Happy Planet, incluyó también el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y el grado de acceso a la educación.(…)Mientras en Colombia sólo el 70% de los habitantes tiene acceso a la educación básica, en Dinamarca lo tienen el 100%; o porque el PIB per cápita de Dinamarca es 5 veces el de Colombia (2006, Parra 6).[3]En la comparación de estos dos estudios, el hecho por Happy Planet Index y el que realizó la Universidad de Leicester, se puede observar una gran diferencia y una gran contradicción, ya que es un cambio muy radical pasar de estar en el segundo lugar a ocupar el número 34, además de que el segundo estudio tiene bases más fundamentadas y arroja resultados más creíbles y realistas, ya que tienen en cuenta aspectos fundamentales para determinar si se tiene una buena calidad de vida, factor que al mismo tiempo influye de cierta forma en la “felicidad” que pueda sentir una persona o un país en general. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la felicidad se debe concebir solamente desde lo humano, ya que es una característica solamente humana, y por lo tanto para tener una mayor claridad del desarrollo de la pregunta de indagación, y para poder contextualizar mejor dicha pregunta al aspecto psicológico, se plantearan a continuación algunas concepciones de lo humano para autores de gran importancia para la psicología, así como también la relación que existe entre la concepción de lo humano de cada autor con la pregunta de indagación.En primer lugar, para la concepción Skinneriana el ser humano es concebido principalmente como un organismo netamente biológico cuya conducta está determinada por el ambiente y por las contingencias que este aplica no solo sobre el hombre, sino también sobre todos los demás organismos. El conductismo estudia al ser humano a partir de su conducta, la cual tiene influencias tanto filogenéticos como ontogenéticas. Sin embargo, el concepto de conducta se refiere a una acción dentro del contexto en que se encuentra. El ser humano para Skinner es considerado como un organismo operante que interactúa constantemente con los objetos del ambiente, es un sujeto activo cuya conducta ocurre en función del ambiente que lo determina. Así, la conducta humana para Skinner esta determinada por el ambiente, ya que este es un conjunto, un sistema de condiciones externas al organismo como tal que incluye a la naturaleza, a los demás organismos y a las relaciones existentes entre estos. En relación a la pregunta de indagación, se puede proponer desde el planteamiento Skinneriano una posible respuesta, partiendo de que tenemos una historia filogenética de hombres fuerte y resistentes a condiciones adversas, y que por la influencia de contingencias ontogenéticas culturales, nos hemos formado como un país emprendedor y que lucha constantemente contra las situaciones adversas, o también que conductas de castigo o aversivos, se han transformado en conductas reforzantes para otras conductas que impulsen a los colombianos a salir de la condición en la que se encuentran. Además, sea filogenéticamente o culturalmente, los colombianos solemos aprovechar al máximo los buenos momento y la oportunidades, y solemos ver el lado amable y gracioso incluso a las peores situaciones. A esto se le puede sumar como dice Skinner en su texto Mas allá de la Libertad y la dignidad humana, que “el autocontrol o el auto manejo es una clave especial de resolución de problemas”[1], ya sean estos internos o externos, ya que lo individual en el ser humano se proyecta inevitablemente a lo social. Así, el autocontrol skinneriano se podría contextualizar en este caso como una evasión a eventos que le pueden resultar perjudiciales o que simplemente pueden representar dolor para el organismo. Este, aunque no sea una salida definitiva ni una resolución a las problemáticas colombianas, si puede explicar la conducta de la felicidad como forma para controlar otras conductas aversivas que pueden presentar los colombianos como reacción a estímulos, contingencias y aversivos que el ambiente le esta dando constantemente. Por otra parte, Ignacio Martín Baró tiene una mirada enfocada hacia la crítica de la condición humana, su enfoque esta inclinado mucho más a la parte social, aunque reconoce la importancia del contexto histórico y cultural al desarrollar la temática humana. A diferencia de Skinner, Baró “reconoce que las necesidades históricamente concretas de las personas no son simples datos biológicos, si no también fenómenos sociales”[4], así Baró no solo reconoce las necesidades primarias, si no también las secundarias, menos biológicas y mas específicamente humanas, que lo conducen a una concesión de lo humano política e histórica. Los seres humanos viven en una constante búsqueda de cumplir metas trazadas, objetivos que se encuentran ligados a las creencias religiosas y a la cultura, ataduras de la humanidad que influencian a las personas sobre lo que deben decir, hacer, pensar y sentir. Se encuentran en una búsqueda de la felicidad, evitando los aspectos negativos de aquella realidad colombiana que vive una problemática social y política tan conflictiva, a partir de la socialización, un proceso por el cual el ser humano llega a ser persona históricamente, por medio de la relación individuo – sociedad, el individuo se construye, se denomina y se determina. Por lo tanto Ignacio Martín Baró ve al individuo como un ser social, lo que quiere decir que para él Colombia no seria un país feliz, dado a que la mayoría de los colombianos sufren gracias a la guerra y a las crisis sociopolíticas, dicha situación se vera reflejada en la sociedad en general. Los Colombianos viven “indolentes y explotados”, dado a que buscan una justificación por medio de las religiones, y no valoran lo tienen, siempre creen que merecen más, por lo tanto nunca se encuentran satisfechos y creen que sus necesidades no se encuentran totalmente priorizadas, las cuales juegan un papel muy importante en la socialización política, la cual es fundamental en la concepción de Baró sobre lo humano, y define el autor como “un proceso dialéctico a través del cual el individuo llega a ser históricamente concreto, mediante la configuración de sus necesidades, valores y esquemas de acción”[5]. Por lo tanto la satisfacción de sus necesidades humanas ya no es simplemente un asunto privado, personal o individual, si no que hacen parte esencial de toda actividad política. Para Ignacio Martín Baró, los individuos de la sociedad Colombiana, no podrían ser felices si se entiende la felicidad como un estado pleno y constante, dado a que la sociedad es la que se encuentra en crisis, y los individuos hacen parte de esta y la conforman, solo se podrían tener momentos felices pero no ser felices realmente. La guerra esta arrojando numerosas crisis y trastornos no solamente sociales, si no también individuales o personales. La guerra que se vive en Colombia genera problemas masivos como el desempleo, el hambre, el desplazamiento de miles de personas y aniquilación de poblaciones, entre otros, lo que genera una crisis en la salud mental, esta entendida como la “ausencia de trastornos psíquicos y después como un buen funcionamiento del organismo humano. Desde esta perspectiva, la salud mental constituiría una “característica individual atribuible en principio a aquellas personas que no muestren alteraciones significativas de su pensar, sentir o actuar en los procesos de adaptarse a su medio”[5]. En Colombia las personas y la sociedad como tal se encuentra afectada, así, no puede llegar a encontrar sus metas propuestas, no puede construir unos valores claros y fuertes y no puede tener una buena adaptación a su medio. Por lo tanto creemos que cabe preguntarse ¿Colombia es en realidad un país feliz?, lo colombianos con todas esas crisis que se presentan tanto económicas, políticas, sociales y culturales ¿en realidad, los seres humanos que la componen si viven feliz? Por otra parte, se analizará a continuación la pregunta de indagación desde la perspectiva psicoanalítica, ya que este enfoque presenta herramientas que permiten acercarse a una posible respuesta a dicho pregunta y que se acerca a nuestra opinión respecto al tema. Así, el psicoanálisis presenta una mirada opuesta a lo planteado por el estudio de Happy Planet Index, en el cual Freud permite aclarar algunos puntos claves para sustentar que Colombia no es realmente un país feliz.El psicoanálisis propone que el hombre busca siempre su “felicidad” como fin último debido al principio de placer, a su condición innata por buscar y tratar de alcanzarlo, el cual se supone produce lo que comúnmente se conoce como “felicidad”. Se pueden plantear una hipótesis principal que consiste en entender el humor de los colombianos como una forma de sublimar deseos reprimidos, precisamente por una situación tan problemática y conflictiva como la que ocurre en nuestro país, una crisis económica, política y social.
Es muy difícil referirse a la felicidad que una persona pueda tener en estas condiciones, pero teniendo en cuenta la felicidad entendida desde la concepción psicoanalítica como realización en cierta medida de sus placeres, posiblemente se podría decir que nadie se sentirá “feliz” consigo mismo, con los demás o con su entorno mientras no pueda suplir sus necesidades básicas, refiriéndose específicamente a aquellos que viven en la pobreza absoluta, y que por ende no podrán llevar a cabo aquello que les produzca placer, así como tampoco podrá ser “feliz” quien este en medio de un conflicto armado, esto para poner solo algunos ejemplos.Así, desde un análisis a aquello que podría plantear el psicoanálisis, se puede relacionar la “felicidad” de los colombianos, mejor con un buen sentido del humor, mas no con la felicidad como tal, entendiendo este humor como una sublimación de sus deseos reprimidos o de cierto sufrimiento.También se puede plantear desde una perspectiva psicoanalítica, que por el principio de placer, no solo los colombianos, sino cualquier otro ser humano, busca incansablemente el placer y la ”felicidad”, ya que a pesar de que “El designio de ser felices que nos impone el principio del placer es irrealizable, no por ello se debe –ni se puede- abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización”[6]. El buen humor, el carisma y la actitud en general de un colombiano puede ser un mecanismo para alcanzar dicho placer, tratando de hacer a un lado los problemas que comúnmente tiene. Atravesado por el principio de realidad, y por ende por la influencia de la cultura, el colombiano se ve moldeado de cierta manera por un conjunto de costumbres y tradiciones que se pueden considerar prácticamente un arquetipo colombiano, el de ser personas alegres, perseverantes, fuertes, trabajadores, entre otros, lo cual le puede brindar herramientas importantes para solucionar sus problemas y buscar oportunidades que le brinden satisfacción en diferentes aspectos de su vida, es decir, nuevamente ajustarse al principio de placer, aunque mediado por su principio de realidad.Desde el enfoque psicoanalítico Freudiano, la felicidad es uno de los objetivos principales para cualquier ser humano, pues confluye en alcanzar la realización del principio de placer. Sin embargo, al estar el ser humano influenciado drásticamente por el principio de realidad para poder vivir en sociedad, se puede entender su buen sentido del humor, su alegría y su “chispa” desde una sublimación a sus deseos reprimidos y al sufrimiento que en determinados momentos puede tener.Analizando lo planteado a lo largo del ensayo, podemos llegar a la conclusión de que Colombia no es un país feliz, ni mucho menos el segundo país más feliz del mundo, sino un una población con muchísimas alegrías momentáneas, con muy buen sentido del humor y que en muchas ocasiones suelen conformarse con lo mínimo para sobrevivir, más no generalmente para vivir dignamente.Freud (1930), lo ratifica diciendo en su libro, El Malestar de la cultura: Bajo la presión de posibilidades infinitas de sufrimiento, el hombre suele rebajar sus pretensiones de felicidad (como, por otra parte, también el principio de placer se transforma por influencia del mundo exterior, en el más modesto principio de la realidad); no nos asombra que el ser humano ya se estime feliz por el mero hecho de haber escapado a la desgracia, de haber sobrevivido al sufrimiento que, en general, la finalidad de evitar el sufrimiento, relegue a segundo plano la de lograr el placer. (Pág. 3050) Sin embargo, no se puede calificar la conducta de los colombianos como mala, ya que desde nuestro punto de vista, los colombianos, más allá del conformismo que plantea Freud, tienen una alta capacidad resiliente, es decir, “la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad” (Melillo, Aldo & Suares Ojeda, Elbio Nestor, 2002, p 20). Las experiencias de adversidad, entendidas en este ensayo como la crisis económica, política y social que vive hoy en día la población colombiana, han hecho que la sociedad tenga comportamiento resiliente como la alegría, el buen humor y las practicas religiosas, entre otros, que les exige el ambiente para prepararse, vivir , aprender y superar las experiencias de adversidad, convirtiéndolas en experiencias enriquecedoras que fortalecen a los colombianos y hacen su vida un poco más fácil y llevadera. A partir de este análisis de Colombia, surge una nueva concepción de lo humano, entendiendo a un ser humano que tiene la capacidad de reír, de sonreír, de alegrarse, de entusiasmarse y de seguir viviendo en medio del dolor, de la pobreza, de la tristeza, de la violencia, del maltrato y de la indiferencia que le da la cultura y el país en que vive. Esta nueva mirada cuestiona la posición de los colombianos y hasta que punto es necesario llegar para reaccionar de otra forma y luchar, a lo cual hace referencia Anakin Skyvoyager en uno de sus artículos en relación a los estudios planteados anteriormente; Sin quererlo Colombia terminó siendo súper feliz y cada nuevo éxito le sirve para no querer darse cambiar las conductas que le hacen daño al país y que se presentan tanto en la élite como en la base de su sociedad. (2006, Parra 7).[7] Tal vez Colombia no sea un país feliz, incluso ningún país llegue a serlo, pero si es claro que es un país resiliente y capaz de superar no solo la crisis actual, sino que ha podido reponerse de todas las dificultades que ha vivido a lo largo de su historia y que muy seguramente continuará haciendo mientras sea necesario, ya que los colombianos son una sociedad emprendedora, fuerte, y que a pesar de muchos aspectos negativos es digna de admirar por su esfuerzos para algún día alcanzar la tan anhelada “felicidad”.
[1] De Selgas, José. La primavera. Colección de Poesías (Madrid, 1859)[2] http://www.dnp.gov.co/paginas_detalle.aspx?idp=623; Párrafo 1, consultado jueves 2 de Noviembre de 2006.
[3] Anakin Skyvoyager. http://dinamico.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=16024&id_recurso=3038335.Parrafo 6, consultado Noviembre 7 de 2006.
[4] Baró, Ignacio Martín. Articulo socialización política: dos temas críticos. Boletín de psicología, 1986. Vol. V. N° 19,5-20. UCA, San Salvador, el Salvador. Págs. 9 – 10
[5] Baró, Ignacio Martín. Guerra y salud mental. Pag.24
[6] Freud, Sigmund. El malestar en la cultura.1930. Pág. 3029
[7] Anakin Skyvoyager. http://dinamico.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=16024&id_recurso=3038335. Párrafo 7, consultado novimbre 8 de 2006.
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1.
dinosaur fact | diciembre 19, 2007 a las 7:51 am
Got a little bit confused while reading :S