LO HUMANO PARA FREUD; DESEO VRS. PROHIBICIÓN
octubre 17, 2006 at 3:29 pm 1 Comentario
Desde la perspectiva freudiana, lo humano tiene varios componentes importantes que constituyen un yo, es decir, el hombre como tal se compone de el yo el ello y el súper yo regidos por el principio de placer y el principio de realidad, que se encuentran en una tensión constante entre el deseo y la prohibición.Sin embargo, no se podría hablar de lo humano en Freud sin hacer referencia a la cultura, el cual “designa la suma de producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre de la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí” (El malestar en la cultura, Pág. 3033).
De acuerdo con esto, es la cultura la que permite que las relaciones humanas se den, ya que de quedarnos en nuestro comportamiento animal y primitivo (sin negar que biológicamente somos animales), actuaríamos solamente por el principio de placer, por los deseos constantes y no habría ninguna instancia que evitara que para lograr estos fines pasáramos por encima de cualquier persona, ser o situación para llevar a cabo todos nuestros deseos y por ende no podríamos tener una relación, ni siquiera cordial con las demás personas y por ende se vería relegada una de las dimensiones fundamentales del ser humano, la de ser seres sociales. Así, según Freud, es precisamente la cultura la que hace que el hombre haya evolucionado y se haya transformado de ser un ser natural a ser un ser social, un ser cultural, producto de los cambios que el mismo ha producido en su entorno con el fin de satisfacer sus necesidades y de relacionarse con los demás. La cultura representa pues la represión, la prohibición, pero esto no significa que el deseo desaparezca, este continua habitando en lo más profundo del hombre, y por ende no se puede apartar de la concepción de lo humano. El deseo es una expresión de la voluntad de satisfacer una necesidad, es el querer algo con ahínco, con anhelo, por esto, los deseos son pulsionales, en su expresión natural no son racionales, están expresados en el Yo, pero reprimidos por el Ello, ya que de no ser así, la subsistencia humana no podría ser garantizada. Desde esta perspectiva, es imposible concebir lo humano como un sujeto simple, es decir, no se puede hablar del deseo como único componente de lo humano, como tampoco se puede hacer respecto a la prohibición, ya que estos dos elementos son dialécticos, el uno se constituye en relación al otro y a la tensión constante que se da en el inconsciente humano. La prohibición tiene sentido en cuanto existe el deseo y el deseo adquiere sentido en cuanto se es prohibida su realización. El deseo no es malo, como tampoco lo es la prohibición. Es incorrecto darles un valor de bueno o malo a estas dos características, ya que al hacerlo, estaríamos calificando al hombre mismo como bueno o malo, ya que desde la filosofía de Freud, estos dos elementos son inherentes a lo humano, y mientras la humanidad siga existiendo, lo harán también el deseo y la prohibición, que siempre continuaran en esa “tensión armónica”, en el sentido en que sin esta no se podría concebir la “armonía” entre los seres humanos. Eros y Tánatos siempre seguirán viviendo en la psique de los seres humanos, y esta es una de las condiciones que precisamente nos hacen “conflictiva pero grandiosamente humanos”.
Entrada archivada en:Uncategorized. Etiquetas:.
1 comentario Añade el tuyo
Deja un comentario
Trackback este articulo | Suscríbete a los comentarios vía RSS Feed
1.
pablo | agosto 14, 2011 a las 3:30 pm
de quien es la pintura? y como se llama?