In memoriam, Ignacio Martin Baró
octubre 17, 2006 at 3:07 pm Deja un comentario
No hace falta conseguir un beso
en la rutina de estas pupilas
que se secan de tanta espera
espera de bienvenida en el horizonte
apócrifo de un pez
que en vez de nadar vuela.
Vuelan los besos, las caricias,
y las luciérnagas se levantan por las noches
a acariciar el frontispicio de millones de niños
que forman parte sin quererlo
del emblema inocente de la ignominia,
en ella se refleja la cordialidad
espantosa de la mentira,
mientras el recuerdo golpea
sigilosamente cada 16 de noviembre
y uno, dos tres y hasta seis nombres…
Mientras de ellos, de los ocho cuerpos
tendidos en el recuerdo sólo
yace su memoria, una sonrisa,
una ternura recién, calentita
acaricia tiernamente el mentón de nosotros
que persistimos solidarios
son palabras expuestas que desaparecen
en el escritorio vencido por la rutina.
Ya no hay más lágrimas, incienso
ya no hay mas palabras, silencio…
solo cantos solo versos
que acarician la teología de aquellos
que vertieron tinta en pergaminos y
escribieron comas, puntos…, palabras
que brotaron y brotan en aquel rosal
de aquella noche oscura de la nada.
No digo sus nombres,
no digo ni siquiera sus apellidos
pero si reflejo como cualquier
ingenuo de la saliva
mis versos para que acaricien sus mejillas
mi versos que se destilan hoy por aquél continente
con nombre equivocado…
y en esa cintura de América nativa
purifican sus cuerpos
el silencio de otro silencio
yacen inocentes y brotan mariposas,
y cigarras hacen nacer besos de la nada.
Y ahi están los recueros cada
16 de noviembre, viviendo en el silencio
de una sonrisa a pesar de tanta ausencia
y un millón de parafinas…
txanba payé
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