Archivo para octubre, 2006
CONCEPCION DE LO HUMANO PARA IGNACIO MARTIN BARÓ
Los seres humanos viven en una constante búsqueda de cumplir metas trazadas, objetivos que se encuentran ligados a las creencias religiosas y a la cultura, ataduras de la humanidad que influencian a las personas sobre lo que deben decir, hacer, pensar y sentir. Se encuentran en una búsqueda de la felicidad, evitando los aspectos negativos de aquella realidad Colombiana que vive una problemática social y política tan conflictiva. A partir de la socialización, un proceso por el cual el ser humano llega a ser persona históricamente, por medio de la relación individuo – sociedad, el individuo se construye, se denomina y se determina. Por lo tanto Ignacio Martín Baró ve al individuo como un ser social, lo que quiere decir que para él Colombia no seria un país feliz, dado a que la mayoría de los colombianos sufren gracias a la guerra y a las crisis sociopolíticas, dicha situación se vera reflejada en la sociedad en general.Los Colombianos viven “indolentes y explotados”, dado a que buscan una justificación por medio de las religiones, y no valoran lo tienen, siempre creen que merecen más, por lo tanto nunca se encuentran satisfechos y creen que sus necesidades no se encuentran totalmente priorizadas, las cuales juegan un papel muy importante en la socialización política, ya que es un proceso dialéctico a través del cual el individuo llega a ser históricamente concreto, mediante la configuración de sus necesidades, valores y esquemas de acción. Por lo tanto la satisfacción de sus necesidades humanas ya no es simplemente un asunto privado, personal o individual, si no que hacen parte esencial de toda actividad política. Hablamos de una socialización política a partir del presupuesto de que la vida humana para Ignacio Martín Baró es esencialmente política, y busca una proyección hacia la emancipación, esto se da básicamente para que los seres humanos busquen, o tomen una posición política y no masificada. Dado a que en el momento en que el individuo llega a socializarse, encuentra esa relación entre la realidad y esa identidad personal, se conforma como parte de un sistema político. Por medio del cual ya logra entender y comprender que la guerra que se vive en Colombia, la causa los efectos mas profundos, por lo que tiene de crisis socioeconómicas y de catástrofe y por lo que arrastra a la sociedad a la irracionalidad y a la deshumanización. Por lo tanto los individuos de la sociedad Colombiana, no podría ser feliz, dado a que la sociedad es la que se encuentra en crisis, y los individuos hacen parte y forman esa sociedad.La guerra esta arrojando numerosas crisis y trastornos no solamente sociales, si no también individuales o personales. La guerra que se vive en Colombia genera problemas masivos, por ejemplo: desempleo, hambre, desplazamiento de miles de personas y aniquilación de poblaciones, lo que genera una crisis en la salud mental, esta entendida como la ausencia de de trastornos psíquicos y después como un buen funcionamiento del organismo humano. Desde esta perspectiva, la salud mental constituiría una característica individual atribuible en principio a aquellas personas que no muestren alteraciones significativas de su pensar, sentir o actuar en los procesos de adaptarse a su medio. Por lo tanto en Colombia las personas y la sociedad como tal se encuentra afectada, por lo tanto no puede llegar a encontrar sus metas propuestas, no puede construir unos valores claros y fuertes y no puede tener una buena adaptación a su medio. Por lo tanto creemos que cabe preguntarse ¿Colombia es en realidad un país feliz?, lo colombianos con todas esas crisis que se presentan tanto económicas, políticas, sociales y culturales ¿en realidad, los seres humanos que la componen si viven feliz?
LO HUMANO PARA FREUD; DESEO VRS. PROHIBICIÓN
Desde la perspectiva freudiana, lo humano tiene varios componentes importantes que constituyen un yo, es decir, el hombre como tal se compone de el yo el ello y el súper yo regidos por el principio de placer y el principio de realidad, que se encuentran en una tensión constante entre el deseo y la prohibición.Sin embargo, no se podría hablar de lo humano en Freud sin hacer referencia a la cultura, el cual “designa la suma de producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre de la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí” (El malestar en la cultura, Pág. 3033).
De acuerdo con esto, es la cultura la que permite que las relaciones humanas se den, ya que de quedarnos en nuestro comportamiento animal y primitivo (sin negar que biológicamente somos animales), actuaríamos solamente por el principio de placer, por los deseos constantes y no habría ninguna instancia que evitara que para lograr estos fines pasáramos por encima de cualquier persona, ser o situación para llevar a cabo todos nuestros deseos y por ende no podríamos tener una relación, ni siquiera cordial con las demás personas y por ende se vería relegada una de las dimensiones fundamentales del ser humano, la de ser seres sociales. Así, según Freud, es precisamente la cultura la que hace que el hombre haya evolucionado y se haya transformado de ser un ser natural a ser un ser social, un ser cultural, producto de los cambios que el mismo ha producido en su entorno con el fin de satisfacer sus necesidades y de relacionarse con los demás. La cultura representa pues la represión, la prohibición, pero esto no significa que el deseo desaparezca, este continua habitando en lo más profundo del hombre, y por ende no se puede apartar de la concepción de lo humano. El deseo es una expresión de la voluntad de satisfacer una necesidad, es el querer algo con ahínco, con anhelo, por esto, los deseos son pulsionales, en su expresión natural no son racionales, están expresados en el Yo, pero reprimidos por el Ello, ya que de no ser así, la subsistencia humana no podría ser garantizada. Desde esta perspectiva, es imposible concebir lo humano como un sujeto simple, es decir, no se puede hablar del deseo como único componente de lo humano, como tampoco se puede hacer respecto a la prohibición, ya que estos dos elementos son dialécticos, el uno se constituye en relación al otro y a la tensión constante que se da en el inconsciente humano. La prohibición tiene sentido en cuanto existe el deseo y el deseo adquiere sentido en cuanto se es prohibida su realización. El deseo no es malo, como tampoco lo es la prohibición. Es incorrecto darles un valor de bueno o malo a estas dos características, ya que al hacerlo, estaríamos calificando al hombre mismo como bueno o malo, ya que desde la filosofía de Freud, estos dos elementos son inherentes a lo humano, y mientras la humanidad siga existiendo, lo harán también el deseo y la prohibición, que siempre continuaran en esa “tensión armónica”, en el sentido en que sin esta no se podría concebir la “armonía” entre los seres humanos. Eros y Tánatos siempre seguirán viviendo en la psique de los seres humanos, y esta es una de las condiciones que precisamente nos hacen “conflictiva pero grandiosamente humanos”.
In memoriam, Ignacio Martin Baró
No hace falta conseguir un beso
en la rutina de estas pupilas
que se secan de tanta espera
espera de bienvenida en el horizonte
apócrifo de un pez
que en vez de nadar vuela.
Vuelan los besos, las caricias,
y las luciérnagas se levantan por las noches
a acariciar el frontispicio de millones de niños
que forman parte sin quererlo
del emblema inocente de la ignominia,
en ella se refleja la cordialidad
espantosa de la mentira,
mientras el recuerdo golpea
sigilosamente cada 16 de noviembre
y uno, dos tres y hasta seis nombres…
Mientras de ellos, de los ocho cuerpos
tendidos en el recuerdo sólo
yace su memoria, una sonrisa,
una ternura recién, calentita
acaricia tiernamente el mentón de nosotros
que persistimos solidarios
son palabras expuestas que desaparecen
en el escritorio vencido por la rutina.
Ya no hay más lágrimas, incienso
ya no hay mas palabras, silencio…
solo cantos solo versos
que acarician la teología de aquellos
que vertieron tinta en pergaminos y
escribieron comas, puntos…, palabras
que brotaron y brotan en aquel rosal
de aquella noche oscura de la nada.
No digo sus nombres,
no digo ni siquiera sus apellidos
pero si reflejo como cualquier
ingenuo de la saliva
mis versos para que acaricien sus mejillas
mi versos que se destilan hoy por aquél continente
con nombre equivocado…
y en esa cintura de América nativa
purifican sus cuerpos
el silencio de otro silencio
yacen inocentes y brotan mariposas,
y cigarras hacen nacer besos de la nada.
Y ahi están los recueros cada
16 de noviembre, viviendo en el silencio
de una sonrisa a pesar de tanta ausencia
y un millón de parafinas…
txanba payé
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